sindorme down

Carta publicada en El Diario El Mercurio, el día 2 de septiembre de 2007, a propósito de una noticia reciente:

Señor Director:

Decisión premeditada, gemelas, una Down; definieron que no querían a la Down, solución: aborto. Resultado, muerte de ambas. Al tomar la decisión de asesinar a un ser diferente, ¿qué puede haber tenido en mente esa pareja? ¿Que querían lo bello y hermoso, lo conocido y “normal”, lo que pudiera producir bienes y autosustentarse; una hija que fuese exitosa en la vida y que no les diera problemas?

Lo que no sabe ni sabrá nunca esa pareja es que perdió una gran oportunidad de aprender día a día acerca de la autenticidad, la bondad, la belleza, la simpleza, la alegría, la entrega, el cariño, la felicidad. Jamás se darán cuenta de que perdieron la oportunidad de criar a sus otros hijos en la diversidad, en darles la posibilidad de compartir con su hermana diferente con orgullo y alegría; que negaron a sus amigos la posibilidad de apoyarlos, de estar cerca de ella y nutrirse con la niña Down de un amor incondicional, gratuito y que nada espera a cambio.

Los niños Down son seres especiales que nos llegan de regalo para tomar un contacto más profundo con nuestro ser verdadero, nuestras propias incapacidades y deficiencias; son un ejemplo que día a día nos muestran la simpleza de la vida y cómo la felicidad no consiste en acumular cosas, sino en relacionarnos amorosamente con los demás.

MARIO LIVINGSTONE BALBONTÍN

Nota: Me ha tocado presenciar, por los veraneos en Cachagua – ahora más de lejos pero de niño un poco más de cerca – cómo Mario, hijo del autor de la carta se ha desarrollado social e integralmente, lleno de cariño por personas de las más distintas condiciones y edades; y ha sido un ejemplo tan admirable, que me ha hecho pensar con mucha tranquilidad la posibilidad que me salga un hijo con esa característica.

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