El bien y el mal existe. Este es uno de los tantos temas de fondo que trata la obra El Se?or de los Anillos, de Tolkien. Normalmente se ha asociado, en los círculos más superficiales, a espadas, magos, combates, batallas, personajes mitológicos. Estos elementos son simples herramientas que hacen la lectura más fascinante. Pero el verdadero sentido de la obra, tal como lo demuestra el mismo Tolkien en sus Cartas, es otro. Sería muy largo hablar de todos los temas de fondo que toca El Se?or de Los Anillos, ya sea en forma directa y principal, como es el viaje, la amistad, el peso del anillo, de la cruz que llevamos todos, las tentaciones, el bien y el mal, en fin; o ya sea en forma indirecta y anecdótica, como el ejemplo que voy a poner a continuación, y que hoy en día cobra especial vigencia y ata?e a los medios de comunicación.

La historia es la siguiente: El Palantir de Denethor. Los Palantir eran – según El Se?or de los Anillos – unas piedras muy especiales, fabricadas por los altos elfos, que tenían la virtud de comunicarse entre sí, con lo se podía intercambiar información entre los poseedores de las piedras sin importar la distancia, e incluso en manos de mentes fuertes y poderosas, podían reflejar hechos o acontecimientos que podían estar ocurriendo en otros lugares, a voluntad del que manejaba la piedra. Eran objetos preciados, poderosos y a la vez peligrosos. Para utilizar un palantir, además de tener un alma limpia y una voluntad virtuosa, se requería de mucha prudencia.

Ocurrió que con motivo de diversos sucesos – muchos de los cuales están narrados o se hacen referencia en el libro – la mayoría de estas piedras se perdieron, o cayeron en manos indeseadas. Los Magos o Istari como Gandalf ya sospechaban acerca del destino que pudiesen haber tenido, pero no era algo de lo cual hablaran abiertamente. Por desgracia – como se supo más adelante – una de esas piedras llegó a manos del Se?or Oscuro, otra obraba en poder de Saruman, el Mago que se corrompió, y otra más estaba en poder de Denethor II, el Senescal de Gondor, y que justamente lo llevó a su ruina.

?Por qué el Palantir llevó a la ruina a Denethor? Denethor utilizó el Palantir de forma imprudente, y a pesar de tener un alma virtuosa y una mente poderosa, se dejó dominar por el poder del Se?or Oscuro quien, a través de la comunicación entre las piedras, le presentaba imágenes de hechos que acontecían realmente, pero sólo y exclusivamente las que el Se?or Oscuro quería que viera Denethor, que eran justamente las mayores desgracias que estaban aconteciendo, las malas noticias, la verdad a medias, las parcialidades. Así, Denethor desde su torre en sus dominios observaba cómo el poder del enemigo crecía, cómo sus tropas eran derrotadas, cómo el mal avanzaba y el bien retrocedía. Observaba puros acontecimientos que los dejaban abatido y pesimista, hasta tal punto que se desesperó, enloqueció, dio todo por perdido y se quitó la vida, queriendo llevar consigo además a la ruina de todo el reino. Eso era lo que buscaba el enemigo.

?Nos damos cuenta de la analogía? Nuestro Enemigo utiliza los medios de comunicación para mostrarnos las cosas malas, las mentiras, los escándalos. No nos muestran cosas buenas, verdades, virtudes. Todo lo que nos haga desanimarnos, entristecernos, pensar que el mundo está mal, que el país está mal, que no hay esperanza. No se olviden que la segunda de las virtudes teologales es la Esperanza. Los medios de comunicación, los noticieros, las revistas, la televisión, las películas, etc. caen fácilmente en destacar todo lo malo, todo lo que vende. ?por qué vende? Por que siempre resultará atractivo para el que está deprimido, desalentado, desesperanzado, encontrar más motivos para continuar en su aletargamiento; siempre destacarán las malas noticias, lo malo de los demás, aquello que realza el mal. Los pájaros de mal agüero. La tentación del pelambre, la calumnia.

No nos dejemos llevar por un cúmulo de datos que nos presentan la mayoría de los medios que no nos aportan nada y buscan una reacción sensacionalista y morbosa. Cada uno sabrá de lo que estoy hablando. Cuando vemos los medios nos encontramos con guerras, amenazas naturales, acusaciones, en fin, dependiendo del día, si abrimos las páginas de los medios y nos encontraremos con un sinfín de hechos aislados – muchas veces con un enfoque periodístico sensacionalista – que destacan siempre lo malo, el mal.

Voy a terminar con un ejemplo: Mientras los medios nacionales debatían y cubrían con especial dedicación y alevosía los disturbios del denominado “día del joven combatiente”, más de alguien pensaba… en qué están nuestros jóvenes… Pues bien, al otro día me tocó entrar, por casualidad, a las 8,15 en la Capilla de la Casa Central de una importante Universidad. Grande fue mi sorpresa cuando vi que estaba repleta de jóvenes, que todos los días y sin hacer alardes, se juntaban a rezar el Rosario. Eso no va a salir en ningún noticiero. Pero son mucho más las personas que hacen el bien, lo que pasa es que siempre el mal va a querer hacer más ruido, para provocar desesperanza.

Yo no admiro los logros ni le sigo la vida a ninguna de las “celebridades” que usualmente pululan en los medios. A los que admiro son aquellos héroes anónimos, que día a día con su trabajo mantienen a una familia, a las mujeres que tienen que llevar a sus ni?os a controles médicos en el Transantiago, a los hombres y mujeres de Chile que han tenido una vida difícil pero que no pierden la fe, creen en Dios y creen en la bondad de la persona humana, todos anónimos, ninguno va a ocupar nunca una página de algún diario. Esa Mamá que viajó dos horas en micro con su hija enferma, y que se sacrifica a ella misma para darle lo mejor, la mejor salud, la mejor educación. Ese matrimonio que lleva muchos a?os casado y ha logrado superar las dificultades económicas, las difíciles relaciones humanas. Esos estudiantes que sacrifican sus vacaciones y van a hacer trabajos en Verano o en Invierno para ayudar a otra gente. Esa persona que se acercó en la calle y ayudó a otra. Esos no son Noticia, pero si lo fueran, opacarían el mal con el bien.

En fin, no nos dejemos enga?ar por los medios, con su bombardeo de información que ha sido seleccionada en forma arbitraria e interesada, y que al final, no nos aportará nada más que una sensación de angustia por estar en ese mundo malvado y en ruinas que nos tratan de hacer ver.

La tristeza es aliado del enemigo. La alegría y la esperanza nos llevan a la Verdad, que nos dará libertad y felicidad.

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