“El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo,
que cargue con su cruz cada día y me siga.

Porque el que quiera salvar su vida, la perderá
y el que pierda su vida por mí, la salvará.

?De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero,
si pierde y arruina su vida?”

En esta vida todos tenemos una cruz que llevar. Hay quienes la tienen más liviana, otros más pesada. La cruz va cambiando con el tiempo, pero no se nos va a entregar una cruz más pesada de la que podamos llevar. Cuando aprendemos a querer y amar esa cruz – por cierto es más fácil escribirlo que hacerlo – la carga se nos hará my liviana, y encontraremos en todos nuestros pesares un sentido. Y la recompensa será más grande de lo que podamos imaginar.

cargar la cruz

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