Qué mejor que al empezar este 2006 aprovechemos ese precioso tiempo que muchos desperdiciamos, reponiendo al cuerpo de la falta de sue?o e ingesta excesiva de comida y bebidas espirituosas – que los humanos en manada inisitimos en “celebrar” – que con un buen libro de C.S. Lewis.

Sí, el mismo de Las Crónicas de Narnia, libro cuyo extracto se llevará al cine próximamente, al parecer con bastantes buenas intenciones.

Se trata de Cartas del diablo a su sobrino, disponible en las mejores librerías, y del cual me es difícil citar algún pasaje por la estructura propia del libro, su humor y para que no se pierda la sorpresa.

Para no quedar en deuda, destaco algo que pueda tocar en esta fecha:

Mi querido Orugario:

El tono despectivo en que te refieres, en tu útlima carta, a la gula, como medio de capturar almas, no revela sino tu ignorancia. Uno de los grandes logros de los últimos cien a?os ha sido amortiguar la conciencia humana en lo referente a esa cuestión; de forma tal que difícilmente podrás encontrar ahora un sermón pronunciado en contra de ella, o una conciencia preocupada por ella, a todo lo ancho y largo de Europa. Esto se ha llevado a efecto, en gran parte, concentando nuestras fuerzas en la gula por exquisitez, no en la gula del exceso.

Lo que empieza como vanidad puede convertirse luego, paulatinamente, en costumbre. Pero, de cualquier modo que lo abordes, lo bueno es llevarle a ese estado de ánimo en que la negación de cualquier satisfacción – no importa cual, champagne o té, sole Colbert o cigarrillos – le “irrita”, porque entonces su caridad, su justicia y su obediencia estarán totalmente a tu merced.
El mero exceso de comida es mucho menos valioso que la exquisitez. Es útil, sobretodo, a modo de preparación artillera antes de lanzar ataques contra la castidad…

lewis

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