El pasado Lunes 24 de octubre de 2005, siendo aproximadamente las 14,30 horas, tuve un episodio de TPSV.-

Pulso a 180 -190 pulsaciones por minuto durante unos 50 minutos… llegada a urgencia a la Clínica Alemana.. box de reanimación con Electrocardiograma, pitos, alarmas, enchufes, inyecciones intravenosas de adenosina y finalmente de verapamilo, el cual dio resultado. Las pulsaciones bajaron… y por fin respiré algo de traquilidad en ese lugar. Para qué decir el susto que nos llevamos; especialmente la Carola. Ya más tranquilo, después de haber consultado con el cardiólogo de la misma Clínica, supe que en realidad es una taquicardia benigna, en el sentido que tengo el corazón sano y probablemente no me vaya a morir de esto.

Pero todas estas cosas que nos pasan nos sirven para algo, todo lo que nos pasa en la vida no es una casualidad sino que – y aunque cueste entenderlo – los desginios de la Divina Providencia.

Por algunos momentos pensé que me iba a morir, y más que pensar en mí pensé en el eventual sufrimiento de mi familia, de mi señora, de mis niñitas, de mis familiares… Eso hizo que conversáramos el tema, y quedamos en que los más probable es que tengamos una larga vida juntos, pero si Dios nos llegara a llamar antes a alguno de los dos, el otro no se va a desanimar, sino a seguir adelante y darle todo lo que necesiten nuestras hijas.

En fin, probablemente alguien que esté leyendo esto está con muchas preocupaciones, todas absurdas, si al final lo único que importa es Dios, la salud y la familia.

Ahora me tomaré las cosas con más calma y no perderé nunca de vista lo importante que es cuidar, tanto el alma como el cuerpo.

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