Hoy me llegó esto por correo y lo comparto:
Cuando era pequeño me explicaron que el Sagrado Corazón había prometido el cielo a quienes recibieran la comunión nueve primeros viernes de mes consecutivos y esto me animó a contratar este auténtico seguro de vida. Con el paso del tiempo pude estudiar la ‘póliza’ del seguro y descubrí que la letra pequeña de aquella promesa alentadora era más profunda aún, pues el Sagrado Corazón prometió que no morirían sin recibir los sacramentos y que su Corazón divino sería su refugio en aquel último momento. No se trataba solamente de tener pasaje de avión para el cielo; era algo más bello, hermoso y trascendental, pues el Sagrado Corazón de Jesús vendría a buscar a esas almas y se haría presente en esos momentos a través de los sacramentos.La noticia del accidente fatal de las alumnas del Cumbres de Santiago, en Chile, había arrojado en mi alma una duda, además de una honda impresión por lo duro del acontecimiento. Esas alumnas habían ido a misa los primeros viernes de mes en su colegio, como ya es tradición cada primer viernes de mes en todos los colegios que los padres legionarios de Cristo dirigen en el mundo. Confieso que con algo de temor le pregunté a Dios que, si ellas habían comulgado los nueve primeros viernes de mes en el Cumbres, me gustaría saber por qué no había venido su Sagrado Corazón a recogerlas, como había prometido. La respuesta no se hizo esperar.
Recibí un correo electrónico contando un testimonio de los cientos que han circulado por la red en estos días. Alguien conocía al P. Juan, sacerdote de la localidad de Arica (cerca del accidente) y había tratado de contactarlo, pero no estaba. Por la noche, el P. Juan le devolvió el atento llamado para contarle que había conocido a las chicas de manera providencial unas horas antes del accidente. Que le habían impresionado por su cariño, apertura y respeto. Después del encuentro, iban por la misma ruta y el sacerdote llegó al lugar de los hechos de forma providencial para darles la unción de los enfermos y administrarles los sacramentos, en el mismo lugar del accidente.
Jesucristo es fiel a sus promesas, incluso a la letra pequeña de sus pólizas de seguro a favor de la salvación de las almas. Sabía que el Sagrado Corazón no me podía fallar. Me gustaría poder contactar con el P. Juan para darle las gracias por ser sacerdote y por ser un fiel instrumento de Dios, siendo fiel a su vocación y por haber estado allí. También quisiera dar las gracias a todos los que hicieron posible que esas niñas pudieran tener ese seguro de vida y hacerlo efectivo con su fe y su confianza en el Sagrado Corazón. Por supuesto, gracias a Dios por responder mi petición y mi duda. Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.
‘Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será su refugio en aquél último momento’
P. José Ignacio Martín, L.C.













¡No lo puedo creer! mmhhhh, más bien, sí lo creo, por eso estoy en trance, pues no conocía este “detallito” del Señor con las chicas.
Maravillosos. Yo que he comulgado los primeros viernes del mes por años también le pido al Señor que en el momento de mi muerte sienta la presencia de Santa María y de mi ángel custodio.
Saludos