Adentro, sentado sólo frente al Sagrario. Afuera, la ciudad comienza a anochecer y sube el ruido de la marea en las calles.
Qué bien se está contigo, Señor! En lugar de estar aquí, podría estar – por decir algo – en un box de reanimación de un servicio de urgencia médica. Alguna vez no estuvo lejos. Pienso.
Hoy al levantarme, al despedirme, demostré mi cariño?
Hice lo que que tenía que hacer, aproveché el tiempo?
Reparé las faltas, Ayudé a los demás?
Me encontré con Jesús?
Que rico sería decir, hice lo mejor que pude, me entregué con amor.
Puede ser, Señor, que en un ratito más esté Contigo.












El test me sale malito hoy. ¿Mejoraré mañana?
Saludos, lindo texto