La portada de una de esas revistas frívolas y superficiales, trae en primer plano una actriz, con la cita: “Si ser feliz implica separarse, cambiar de pareja, meterse a monja o asumirse gay, tienes que hacerlo“.
Más allá de la valoración que se haga respecto de las distintas posibilidades, el problema es ¿cual elijo? Pareciera que a esta actriz le faltó resolver el problema esencial, ¿cómo saber qué es lo que implica mi felicidad? Deduzco que para ser feliz debemos hacer algo, lo correcto. Ahora bien, ¿cómo saber qué es lo correcto? ¿Cómo puede alguien saber si para ser feliz tiene que “separarse, cambiar de pareja, meterse a monja o asumirse gay?
El hecho es que no pudo dejar de venir a mi mente otra entrevista, también a una mujer joven, que no se publica en las revistas. Se trata de Andrea Feehery, numeraria auxiliar del Opus Dei, a quien escuchamos:
¿Pasa con frecuencia por momentos de duda?
No. No de duda sobre si Dios me llama o no. Siempre puede haber un poquito de lucha. Y me hace gracia, porque hace unos días le decía precisamente esto a alguien, quiero decir, todas esas pequeñas ocurrencias tontas que vienen de vez en cuando; pero es el momento en el que uno debe decir ¡no, un momento! Esto es mi vida, esto es lo que Dios quiere que haga. Y uno debe rezar más en esos momentos porque esto es justamente lo que la sociedad no hace ahora; no confían en lo que Dios tiene planeado para ellos, y no confían en esa gracia que es para ellos… para que puedan sobrellevar lo que sea que Él les esté asignando en ese momento.
¿Eres feliz?
¡Totalmente! ¡Sí, completamente feliz! Creo que es como cuando sabes que estás haciendo lo que Dios quiere que hagas. Cuando sabes que estás haciendo lo correcto ¡te sientes muy bien!
…porque esa es mi vocación: estar ahí para los otros.
En mi opinión ella nos responde la pregunta de fondo, en forma simple y completa.
¿Cuál de las dos pareciera ser más feliz? Opinen ustedes, una entrevista aquí, y la otra aquí.













Hola: me entristece el caso de Ignacia Alamand. Lo ha tenido todo más allá de la media, incluyendo episodios familiares muy marcadores, pero con la gracia de Dios se puede salir adelante. Ahora, esto de ser “osadas y liberales” da un prestigio de esos de hoy, el prestigio al revés de la transgreción a la moral objetiva, a repetir slogans ignorantes como los que dice de la Iglesia. En fin, la chica con que la contrastas será mucho más estable y feliz: tiene un norte muy claro. No es nada de tonta, se ve limpia.
Saludos