Para ser Franco

Reflexiones y pensamientos sobre vida espiritual y religión

El mejor regalo

Supongamos que van a tener una audiencia con el Papa, en Roma. ¿Qué dirían o llevarían ustedes? Supongamos también, que esa audiencia hubiese sido con el Siervo de Dios, Juan Pablo II, el Magno, como lo llama nuestro Santo Padre Benedicto.

El habrá recibido en audiencias públicas y privadas a miles y probablemente millones de personas. Ha de haber recibido también un sinnúmero de obsequios, de la más variada especie. Pero hay algo de lo que podemos estar seguros, y es de qué regalo hacía siempre él a los que recibía.

El Siervo de Dios siempre les regalaba un Rosario. Y su sucesor ha continuado esta tradición.

Rosario Juan PAblo II

San Josemaría redactó de un tirón su obra “Santo Rosario” en 1931, durante la acción de gracias de la Santa Misa. Se publicó en 1934 con objeto de ayudar a los lectores a dirigirse con sencillez y confianza a la Virgen María y, a través de Ella, a la Santísima Trinidad. Porque -como dice en el prólogo- “el principio del camino que tiene por final la completa locura por Jesús es un confiado amor hacia María Santísima“.

Como en otros días, ha de ser hoy el Rosario arma poderosa, para vencer en nuestra lucha interior, y para ayudar a todas las almas. Ensalza con tu lengua a Santa María: reparación te pide el Señor, y alabanzas de tu boca. Ojalá sepas y quieras tú sembrar en todo el mundo la paz y la alegría, con esta admirable devoción mariana y con tu caridad vigilante

“Rosario” significa una corona de rosas, un ramo espiritual dado a la Santísima Madre de Dios, y Madre nuestra, la Virgen María.

La Virgen llevaba un rosario en la mano cuando se le apareció a Bernardita en Lourdes. Cuando se les apareció a los tres pastorcitos en Fátima, también tenía un rosario. Fue en Fátima donde ella misma se identificó con el título de “La Señora del Rosario“.

Se dice que la práctica del Rosario empezó a imitación del Breviario o Liturgia de la Horas, en el que los monjes y religiosos oraban los 150 Salmos. Como en ese tiempo la mayoría de los laicos no sabía leer, sustituían 50 ó 150 Ave Marías por los Salmos.

En todo caso, la primera referencia cierta del Rosario se tiene de la vida de Santo Domingo ( + 1221 ), el fundador de la Orden de Predicadores o Dominicos. Él predicaba una forma de Rosario en Francia cuando la herejía albigense estaba devastando la fe en ese país. La Tradición dice que la misma Virgen María pidió la práctica del Rosario como “el medio más poderoso para destruir la herejía, los vicios, motivar a la virtud, implorar la misericordia divina y alcanzar protección. Los fieles obtendrán muchas ganancias y encontrarán en mí a alguien siempre dispuesta y lista para ayudarles.”

Virgen del Rosario

En octubre de 1992, comenzaba el año del Rosario, y Juan Pablo II nos regaló la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae.

El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación. A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo. Hace veinticuatro años, el 29 de octubre de 1978, dos semanas después de la elección a la Sede de Pedro, como abriendo mi alma, me expresé así: «El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa!

La Iglesia ha visto siempre en esta oración una particular eficacia, confiando las causas más difíciles a su recitación comunitaria y a su práctica constante. En momentos en los que la cristiandad misma estaba amenazada, se atribuyó a la fuerza de esta oración la liberación del peligro y la Virgen del Rosario fue considerada como propiciadora de la salvación.

Se le atribuyen a la mismísima Virgen Santa quince promesas  para los fieles devotos del Rosario. También su intercesión en las Batallas de Lepanto y de Temesvar.

Siete años atrás, junto a mi señora, tuvimos la gran suerte de asistir a una audiencia con el entonces Papa y hoy Siervo de Dios Juan Pablo II, en un lugar de privilegio – para recién casados – y con la tremenda alegría de poder saludarlo al final personalmente. Cuando hoy en día alguien ve las fotos, habitualmente nos preguntan ¿y qué le dijeron? En esa ocasión, no sospechábamos ni íbamos preparados para estar frente a frente con él, pero más que las palabras lo que trascendió al encuentro fue su mirada, su fuerza interior, un ámbito de energía y paz. Sí nos quedó grabado el que nos dijera: “muchas gracias”.  Sabemos que habrá estado contento que llevarámos algunos rosarios y denarios para su bendición.

Con Juan Pablo II

Se podría escribir muchísimo acerca del Rosario. El hecho que sea el “regalo oficial” de los Pontífices habla por sí sólo de su tremendo beneficio. – ¡Tantas cosas que podrían regalarse! alguna medalla, estampa, crucifijo, escritos, libros – pero siempre y constantemente será el Rosario. Lo más importante, ahora, será rezarlo en forma constante, y difundirlo.

1 comentario »

  alemamá wrote @

El rosario puede parecer monótono, ¡pero da una confianza tan grande el que tu madre del Cielo te ha tomado de la mano!
Saludos, me alegro de tu post.


Tu comentario

HTML-Tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>