Mediados de la década del setenta. Semana Santa en Antofagasta.
Era el miércoles ya avanzada la noche, y se encontraban reunidos en un lugar de la arquidiócesis de la ciudad – después de la comida – un importante número de sacerdotes, junto a un par de obispos, y entre ellos quien me ha transmitido esta historia.
En algún momento le habrán preguntado de su salud y su vida a uno de los sacerdotes que se encontraba presente, ya de edad bastante avanzada y postrado en silla de ruedas, pero especialmente agradecido de las posibilidades que le daba esta última, que le permitió volver a celebrar misa. Ese sacerdote – en ese entonces el curita de Taltal – logró acaparar toda la atención de los comensales tras anunciar: – Voy a decir algo que nunca he contado antes a nadie, y no lo voy a volver a hacer -
Y comenzó su relato.

Resulta que la Iglesia de Taltal, luego de Guerra del Pacífico, habría estado casi medio siglo sin sacerdote. Fue asignado alrededor de 1930 a esa Parroquia, a un lugar donde por lo menos una generación de habitantes había crecido sin algún tipo de formación o sacramento.
Así llegó a la Parroquia de Taltal, un humilde galpón de tablas. Primera Misa: 2 viejitas. Colecta: 20 pesos.
El Padre necesitaba comer, comenzó a hacer clases de francés en el Liceo. Empezó a enseñar a los niños.De a poco pudo ir más allá y llevarlos algún día al templo. Mientras estaban sentados en la bancas, aprovechaba de enseñarles: – ¿Quién es Dios? – silencio. Les Decía – Dios es nuestro Padre. Bien, ahora repitan todos – ¿Quién es Dios? – Dios es nuestro Padre – repetían
- ¿Quién es la Madre de Dios? – La Virgen María
- ¿Quién es Jesús? – El hijo de Dios hecho hombre
y así eran esas catequesis.Pero un día, estando enseñando de esta manera a los alumnos en el templo, y siguiendo el mismo sistema, vino la pregunta:
- ¿Donde está Jesús? Repitan: – Está en el Cielo junto al Trono del Padre -
En ese momento, él oyó una voz detrás suyo, fuerte y clara:
“YO ESTOY AQUÍ”
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Silencio absoluto en la sala.
Se rompió cuando este sacerdote continuó:
- Les digo a todos, especialmente a los sacerdotes “jóvenes” que están aquí (de 70 para abajo), lo que tiene que hacer ustedes, es: Confesar y decir que Jesucristo está aquí. – Buenas Noches -
Que nuestra fe, nos ayude a tratar con tanto amor al Santísimo Sacramento, a Jesús Sacramentado, que vayamos con gusto a saludarlo todos los días, y cuando lleguemos a algún lugar, fijémonos dónde están las Iglesias, las Capillas o los oratorios, y recordemos que Él está ahí, verdaderamente. Como un día concedió la gracia de recordarlo. En Taltal













Que emoción! Claro pues si está alli siempre, aunque no oigamos su voz el nos escucha, aunque no le prestemos atencion el sigue amandonos y esperando que en algun momento volvamos a retomar el camino que el nos señalo!
Voy a aprender un poco de geografía de mis vecinos y fijarme donde queda Taltal